miércoles, 18 de febrero de 2009

PANORAMA

LA INNEGABLE REALIDAD:
la enfermedad y algunas prescripciones para su erradicación

1.1. DE QUÉ ENFERMEDAD SE TRATA

Para entendidos y para los poco ilustrados existe una realidad que comienza a presentarse como ineludible. Ninguno de estos dos grupos ignora que algo sucede en su medio ambiente. El científico queda atónito ante el cambio que experimenta la tierra; las fuerzas de la naturaleza minuciosamente concatenadas han perdido su precisión y denotan cansancio y torpeza en sus engranajes. El humilde campesino ve cómo se erosiona su parcela y cómo las lluvias que antes venían benévolas en menor proporción y con menor frecuencia, le están echando a perder sus cultivos y con ellos su subsistencia.

Ambos, aunque desde distintos horizontes, conciben la necesidad urgente de una alianza de todos los pueblos para cuidar la “Casa Común”, la tierra.

En una de sus publicaciones más recientes, el exfranciscano brasilero, Leonardo Boff intitula el primer capítulo de su obra1: “Ética: la enfermedad y sus remedios”. Me ha parecido que este sugerente título, transparenta precisamente lo que quiero plasmar en este, el primer capítulo de mi trabajo de grado. Sin embargo, glosando al teólogo latinoamericano en cuestión, quisiera hacer recaer el acento en la segunda parte del título: la enfermedad. Si bien es cierto, al final de este trabajo propondré un modelo que nos ayudará a nosotros creyentes, a un nuevo tipo de relación con toda la creación; me parece oportuno hacer una enumeración de las situaciones que enlutan la humanidad, obstinada en el ejercicio de su paradigma destructor en relación con el medio circundante.

Sí, es la enfermedad. Las relaciones otrora, amables y cordiales entre el ser humano y el medio ambiente, las descritas de manera figurada en el Edén, han cambiado. El hombre pasó de entenderse como ser creado con y en perfecta armonía con, junto con, a comprenderse sobre y dominador del medio ambiente.

Existe sin embargo, un grupo de personas que sistemáticamente o deforma pragmática se han dedicado a negar que exista una crisis del medio ambiente; para ellos los grandes cambios que experimenta la naturaleza son apenas normales dentro de un gran organismo que se está autorregulando constantemente; con esta afirmación, cortan de un tajo la intervención del hombre para la entrada en esta situación.

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